Y entramos en la última semana. Ayer lunes, como ya comenté, llegamos a media mañana, tras el recorrido alargado del bus por la falta de carburante. Por cierto, no he comentado que aquí a las estaciones de servicio o gasolineras se les llama “grifos”. Los arcenes de la carretera son las “bermas”.
Ya en Pomacanchi, nos evitamos el pelado de patatas, zanahorias, guisantes, etc, aunque tuvimos que colaborar en el cortado de las patatas y algo más para la comida. El menú, parecido al habitual (guiso de patata, zanahoria, guisantes, trocitos de carne…. Y acompañado de arroz, para variar). Para cenar, Ester ideó una ensalada de tomate y aguacate, y nos freimos unos huevos porque el sobrante de la comida no llegó ni para completar a todos los niños.
La tarde ayer fue de duchas, nuevamente. Los críos que hace un par de semanas eran remisos a la ducha (estaban habituados a que los ducharan con agua prácticamente fría) ahora son los que piden que los duchemos. La verdad es que ha sido un éxito la ducha de camping que compramos, porque nos da un buen servicio. Ipi y Pilar se encargaron de duchar a las chicas y los más pequeños. Cuando llegó ya algún rapaz de más de 10 años, pedía que fuese yo quien le ayudase en el proceso, o sea que todos hacemos de todo.
Ayer al final de la tarde cayó una buena tormenta, con agua abundante, aunque cuando llueve al poco rato se seca el suelo. Es habitual que haya apagones al llover (y sin llover también). En concreto ayer, el apagón vino después y tuvimos que hacer nuestra cena (los voluntarios) con velas, porque el apagón duró más de lo habitual. En la cena nos acompañó Giovanni, que llegó por la tarde, y estuvo comprobando lo identificados que estamos con los niños. Empezamos a preparar algo para la despedida que será en estos próximos días.
También ayer, a última hora de la tarde vino la madre de unos niños a invitarnos a visitar hoy su “chacra”, que son sus fincas, donde tiene el ganado y cultiva algunas cosas. Quedamos para las 8 de la mañana, por lo que las chicas se vieron obligadas a adelantar su desayuno (de forma habitual lo vienen haciendo sobre las 9 de la mañana, así que hoy se anticipó y nos fuimos a la casa antes de las 7,30 de la mañana).
Hoy martes, cuando todavía no eran las 5,30 de la mañana, ya había por la megafonía una actividad increíble. Debe haber más de un centro emisor porque hoy se escuchaban al menos dos emisoras, o algo así, con mítines o similares, y entre esos ruidos, las charlas de la gente que viene aquí con la historia de la leche o los quesos, no hay manera de dormir más allá de las 5,30 ó 6 de la mañana. Así que no nos costó tanto el madrugar.
El camino para ir a visitar la chacra en cuestión fue de una hora de camino, a pleno sol, aunque en llano. El terreno que nos mostraron está como a 4 ó 5 kms de aquí, en un anexo de este ayuntamiento. Allí tiene unas vacas, ovejas, y terreno cultivado. Nos llevó ropa típica de aquí para que nos vistiésemos, lo que hicimos y hemos quedado la mar de originales en las fotos que ya pondré cuando tenga ocasión. Fue un detalle que nos invitaran, y además nos regaló unas cosas de lana tejidas por Teresa, una de las niñas mayores de Hatunsonqo. Ipi se llevó un pequeño bolso y yo un soporte para el móvil, todo tejido en lana.
Como ya sabeis, una vez regresados de nuestra excursión encontré el ciber abierto y tuve la oportunidad de colgar algunas cosas sobre el fin de semana. Omití decir que para nuestra excursión a Moray y Salineras nos llevamos la comida. Eran unas raciones de “chicharrones” de los que creo que ya hablé en otra ocasión, pero esta vez eran comprados en el Mundialito que es el sitio más famoso en esa especialidad en Cusco. Se compone de varios trozos de cerdo frito, unas patatas cocidas, el choclo (mazorca de maíz hervida), mote (un preparado que se toma con queso, envuelto en las hojas del maíz), ensalada de hierbabuena y cebolla, y que se acompaña con una salsa picante que nos dieron en una bolsita de plástico. Se complementa todo con anis, para tomar al final, que ayuda a rebajar las grasas. El anís también nos lo dieron en bolsita de plástico, algo que aquí es bastante frecuente, y ves a la gente tomando cosas en lugar de en vasitos, en bolsas de plástico.
La idea de la comida era tomarla de forma más o menos bucólica en alguna zona verde de Maras o Moray, incluso en Chinchero, pero con los avatares del taxi, al final nos vimos comiendo bajo una marquesina de una parada de buses, al lado de la carretera, algo como muy poco romántico, al menos en opinión de Ipi que esperaba una comida más placentera.
Para esta tarde teníamos preparadas más duchas, pero hubo que suspenderlas porque cayó otra buena tormenta y una manta de agua considerable. Lo que no se suspendió fue la chocolatada, para la que ayer trajimos de Cusco los ingredientes, que aquí son difíciles de encontrar. Además Giovanni preparó unos bizcochos de acompañamiento, para completar los que nosotros trajimos ayer, y que fueron el sustitutivo de los churros, que evidentemente aquí es imposible encontrar. Los niños disfrutaron del chocolate¸ e incluso no sé si se había corrido la voz porque hoy aparecieron dos o tres niñas que era la primera vez que las veíamos desde que estamos aquí.
Como remate a la chocolatada hicimos una sesión de foto-vídeo, con un montaje de fotos que hemos ido tomando aquí en la casa, con los niños, y en alguna de nuestras excursiones. Los chavales lo vieron con entusiasmo y creo que les gustó mucho. Ipi, viendo la presentación y las reacciones de los niños, incluso dejó escapar unas lagrimitas…. Y después de eso, también a modo de despedida, nos cantaron los chavales algunas canciones, nos dedicaron unos aplausos y nos preguntan cuando vamos a volver, y por qué nos vamos tan pronto.
Y si lo hicimos hoy, fue porque Ester ya se marcha mañana. Aunque su vuelo de regreso no es hasta el viernes, se irá mañana miércoles a la tarde, porque además el jueves, dia 1, es fiesta y los niños no tendrán clase. Ipi y yo nos quedaremos un día más, porque así el jueves a la mañana llevaremos a los críos de excursión a la laguna, para regresar a la hora de comer.
Como el viernes es un día familiar en el que todos se reúnen para honrar a sus muertos, con bastante parafernalia, aquí ya no pintamos gran cosa, y por esa razón nos iremos el jueves a la tarde, para esa misma noche viajar a Puno, a orillas del lago Titicaca y hacer un tour de dos días por las islas del lago y regresar también de noche el sábado, con lo que nos quedará el domingo aquí para preparar la vuelta a Lima, que será el lunes.